sábado, 30 de junio de 2012

Toylets

No es una errata. Ni se si fue en su día parte magra de los noticieros españoles. Pero a mi me ha impactado. Entras a un macro recreativo. De cuatro pisos. Pensando que eso no debe llamarse así ya ni de coña. Eso si, dejan fumar dentro, como en los de la calle Calatrava a los que ibas. A lo que juega la gente o no te gusta o no lo entiendes. Te sientes viejo. Y para que te quede claro, te entran ganas de orinar. Y vas al baño. Vacio, claro. Pero allí te espera el juego que has estado esperando toda una vida. Y que haria furor en los geriátricos de cualquier esquina del mundo. Pincha aqui y entenderás.

martes, 26 de junio de 2012

Las montañas son altas. Los oceanos, profundos.

Me encuentro en un patio. No es el de mi casa, pero en ese momento, lo siento como tal. Es el patio de un bajo en un edificio muy alto. Veo canalones larguísimos y ventanas sin luces en los pisos superiores que dan sensación de abandono. Está lleno de macetas con plantas marchitándose y un hombre de avanzada edad mirándolas de espaldas a mi.

- ¡Oiga! - le digo. -¿¡Quién es usted y que hace en mi casa!?

El hombre no contesta hasta que vuelvo a preguntar solapando su respuesta con mi pregunta.

- ¿Tú te crees que puedes tener las macetas sin regar?

- ¿¡Que quién es usted!?

En ese momento se da la vuelta. Lo conozco, pero no recuerdo de qué.

- Soy el dueño del piso.

- ¿Ah, sí? ¿Y se puede saber que cojones hace aquí?

- Es mi piso y vengo a ver si lo tienes cuidado. ¿Ahora me respondes tú a mi pregunta?

- Mire, me parece muy bien que sea el dueño, pero no me parece ni medio normal que venga sin avisar y pase sin estar yo.

- ¿Que si te parece bien como tienes esto? - Me vuelve a preguntar.

- Vamos a ver, yo le alquilé el piso y usted dejo estas macetas aquí. No es mi deber cuidárselas, así que no me toque los cojones.

El hombre me miró con esas caras entre decepción y enfado que te dejan el estómago chaflán y se va. Justo cuando salía por la puerta, me doy cuenta de quién era esa persona. Era yo de mayor. En cuanto pude reaccionar fui detrás suya a disculparme con él... conmigo.

Mientras lo buscaba por la casa, empezaron a aparecer mujeres por todo el piso. Todas llevaban algo en brazos e iban de un lugar a otro con prisa. Como si estuvieran haciendo una mudanza con prisas. Por alguna razón sabía que eran todas familiares mías aunque no las reconocía físicamente como tal y lo que llevaban en brazos era raro. No era nada en especial ni tenía una forma reconocible. Eso me llamaba la atención pero no me importaba.

Intentaba preguntarles  si había alguna forma de encontrar al hombre. Ninguna me miraba a la cara pero sabía que la cara de decepción que llevaban era para mi mientras seguían su camino sin hacerme ningún caso. Por más que preguntaba no conseguía respuesta. Me decidí a cortarle el paso a una de ellas en una habitación y le expliqué que quería disculparme. En ese momento me miró a la cara, aunque seguía con esa cara agria, y me dijo en "ese tonillo":

- Eso está muy bien. Que pidas perdón es bueno. Pero no creo que venga en un tiempo.

- ¿Y eso? - Pregunté.

- Pues porque está con el niño, y cuando está con el niño no suele aparecer por aquí.

Por ahora no lo he vuelto a ver.

miércoles, 13 de junio de 2012

Las estrecheces autoimpuestas

Las condiciones para participaran en el concurso de cortos "Tell it your way" eran rígidas: 3 minutos y la obligación de meter estas seis lineas de diálogo:

- ¿Qué es esto?
- Es un unicornio
- Nunca antes había visto uno.
- Precioso.
- Fuera de aquí.
- Lo siento

Resultado: Primer premio (Trillado él), Premio del jurado (el traje del protagonista me vale el tiempo invertido).

Hace años, Lars Von trier y un colega se hicieron una película que en España solo debí ver yo en el cine: Cinco condiciones. Lars y su amigo se putean poniéndose condiciones de montaje o de argumento para rodar las mismas historias. Por ejemplo, inflarse a comer ante una multitud. Y cuentan que Lars va a repetir el chiste con Scorsese.

George Perec escribió un libro entero sin usar la letra "e". Que es la más común en francés.

Yo he escrito esto sin tener claro a dónde voy. ¿Mejora esta última frase la opinión de lo anterior?



lunes, 11 de junio de 2012

Pina vs. Israel Galván

Hace poco veíamos como Pina nos enseñaba su particular visión de la danza y nos demostraba que se podía innovar en una disciplina que en principio parecía contenida en un hermetismo que poco permitía a la originalidad.

He visto la película documental "Flamenco, flamenco" de Carlos Saura. Está muy bien. Se deja ver muy facilmente. No deja de ser una serie de videoclips de flamenco grabados con bastante buen gusto y que podría pasar como eso mismo de no ser por la aparición (y descubrimiento por mi parte) de Israel Galván. Un bailaor flamenco con una visión, al igual que Pina, muy particular de la danza.

Lo que en principio parece rozar el ridículo, se convierte en una serie de movimientos hipnóticos que poco podías creer que la pureza del baile flamenco pudiese tener tanta flexibilidad.



Dejo este otro más extraño todavía.



La pena es no haber podido encontrar el fragmento de la película porque es sublime.

Yo, economista

11 de junio de 2012.

Dado que acierto en las predicciones e interpretaciones económicas lo mismo que aquellos que se hacen llamar economistas.
Dado que cuando no entiendo una cosa digo que no la entiendo.

Dado que tengo graduado escolar.
Dado que si en vez de economistas, los que así se hacen llamar, fueran médicos, estaríamos todos muertos. Dado que toda la vida he ahorrado algo de lo que he ganado y no me he gastado lo que no he tenido.
Dado que mi espalda siempre se tensa un poco al entrar en un banco.
Dado que estuve de 1998 a 2002 viviendo con un ingeniero aficionado a la economía (maestro Benito) que cada tarde decía que España era ladrillo y que veríamos cuando reventara.
Dado que a diletante no me gana nadie y tiro triples con gracejo y constancia.
Dado que no hay exceso de recursos y creo que lo que sobran son economistas cobrando por vaticinar el pasado, por explicar lo ocurrido olvidando que no lo predijeron.
Dado que no pienso cobrar por ello, y en consecuencia no hablar de ello.
Dado que la Anarquía hay que comenzarla por algún lado,

Por la presente, sin títulos académicos de por medio y sin vergüenza alguna, me declaro en lo sucesivo economista. Macroeconomista, concretamente. E invito a todos a unirse a mí. Vayan dejando sus firmas, la universidad elegida y la especialidad por aquí abajo, querido gremio de nuevo cuño;

Tú puedes ser economista simplemente con desearlo.

miércoles, 6 de junio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

Ocho veces cinco años

Dicen que una tribu amazónica no tiene más números que el uno y el dos. Cuentan uno, dos y más de dos. Si tardas cuatro días en algo, son dos veces dos. Si son 28, una luna. Bowie, tras "Ziggy Stardust" dejó de contar más de cinco. Para qué si todo lo que tenía que decir ya lo había dicho. Esta semana se cumplen 40 años de este disco. Para Bowie ocho. Para Bimba Bosé, su avatar en el bajo vientre de la noche madrileña, no lo sé.

domingo, 3 de junio de 2012

A otra parte con la música

Hace dos semanas asistí brevísimamente a los dos ensayos musicales más extraños que he visto en mi vida.
En ambos casos eran solistas y hombres. El primero, de unos 50 años, tocaba el clarinete. El segundo, de unos 35, la gaita.

El primero lo hacía a las 11 de la mañana en la calle Melchor Fdez. Almagro, dentro de un seat ibiza blanco aparcado en zona verde. Con las ventanillas cerradas y la partitura sostenida con el mismo artilugio que aguanta el GPS contra el parabrisas. Tocaba mal. Pero le ponía ganas. Fui y volví al banco desde mi trabajo y ahí estaba, en la misma página.

El segundo, todavía más extraña la cosa, estaba con su gaita debajo de un puente por Vallecas, con dos coches de policía frente a él. Pasamos con el coche por delante de él y nunca antes había tenido tantas tentaciones de ponerme detrás de un coche de policía, aparcar y ver qué era aquello. Pero no lo hicimos.

El caso del clarinetistas de interior, lo interpreté como un "por no molestar". Quizá los vecinos tuvieran crispados los nervios, acaso fuera su esposa.
En el caso de la gaita, dado que una gaita siempre molesta, creo que era una apuesta. Y que el gaitero era un policía de paisano, de ahí el público. Eso o un spot de televisión.

En ambos casos, los músicos me cayeron francamente bien. Como el último de los músicos del cuadro de Sempè que pongo aquí al lado. Tengo este cuadro encima de la tele y siempre que lo miro sonrío por el último, el que acepta el reconocimiento de los demás. Toca unas campanitas.

viernes, 1 de junio de 2012

Celebración de goles

Si esto fuese así, seguro que vería fútbol. Me meo con el portero.